| El embrión de
la actual Universidad de Sevilla fue
el Colegio de Santa María de
Jesús, fundado por el arcediano
Maese Rodrigo Fernández de Santaella
a principios del siglo XVI.
En 1505 una bula del papa Julio
II otorgó al Colegio la facultad
de conferir grados en Teología,
Filosofía, Derecho, Medicina
y Artes. En 1551 el Concejo de la
ciudad traspasó a la fundación
de Maese Rodrigo los derechos que
había adquirido por una Real
Provisión de 1502 a fundar
un Estudio General.
De los Estatutos de 1621 se desprende
que la Universidad de Sevilla se componía
de cuatro Facultades: Teología,
Cánones y Leyes, Medicina y
Artes, y otorgaba los grados de Bachiller,
Licenciado y Doctor, junto con el
de Maestro por la Facultad de Artes.
En el siglo XVIII, durante el reinado
de Carlos III, la Universidad se trasladará
de su primitiva sede, en la Puerta
de Jerez, a la calle Laraña,
ocupando el edificio de la casa profesa
de los jesuitas, expulsados en 1767.
El afán reformista de aquel
siglo se plasma en el plan de estudios
redactado por el Asistente Pablo de
Olavide y en la definitiva separación
de la Universidad y el Colegio de
Santa María de Jesús.
A principios del siglo XIX tiene
lugar una nueva reforma de la enseñanza
universitaria, en dos direcciones:
se suprimen las Universidades Menores,
quedando agregadas a la de Sevilla
las Universidades de Baeza y Osuna,
y se implanta en toda España
el plan de estudios de la Universidad
de Salamanca. El siglo XIX es también
testigo de la incorporación
a la Universidad de las disciplinas
científicas y de la investigación
experimental.
A mediados del siglo XX, la Universidad
de Sevilla se trasladó al edificio
de la Real Fábrica de Tabacos,
magnífica obra del ingeniero
Van der Beer erigida durante el reinado
de Fernando VI, a mediados del siglo
XVIII.
A partir de la década de
los sesenta del XX, la Universidad
entró en una fase de acelerado
crecimiento. Se incorporan por entonces
los estudios técnicos, con
la creación de las Escuelas
Técnicas Superiores de Arquitectura
e Ingenieros Industriales. En la década
siguiente se crean los estudios de
Económicas y Farmacia, y se
dividen las Facultades de Ciencias
y Filosofía y Letras, dando
paso a la creación de nuevas
Facultades.
La implantación de nuevos
estudios y la creación de Centros
en Badajoz, Córdoba, Cádiz
y Huelva, dependientes en origen de
la Universidad de Sevilla, sería
también el germen de la creación
de nuevas Universidades.
La Constitución de 1978 reconoció
el principio de autonomía universitaria.
Al mismo tiempo, la nueva organización
territorial del Estado que dicha norma
configura ha supuesto una distribución
de competencias universitarias entre
los distintos poderes públicos.
Todo ello, junto a la reforma universitaria
de 1983, tuvo como consecuencia un
gran impulso de la Universidad como
servicio público de educación
superior e investigación. Como
consecuencia de estos cambios normativos,
la Universidad de Sevilla aprobó
unos Estatutos en 1988, sustituidos
por el Estatuto de 2003, actualmente
vigente, a raíz de la aprobación
de la Ley Orgánica de Universidades.
Hoy día, la Universidad de
Sevilla es una institución
que por sus dimensiones (25 Centros,
65 titulaciones, más de 60.000
estudiantes, 4.000 profesores y 2.200
trabajadores de administración
y servicios), así como por
el volumen y calidad de su investigación
científica aparece en primer
lugar dentro de la Comunidad Autónoma
Andaluza y siendo al mismo tiempo
una de las primeras de España.
Más información: www.quintocentenario.us.es/historia/indexH.jsp
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