|
Sevilla tiene una historia rica y
fascinante. Su evolución está íntimamente
ligada al río Guadalquivir, puerto
fluvial y puente entre el Océano Atlántico
y el interior de Andalucía. Una vieja
leyenda sostiene que fue Hércules,
el héroe mitológico, el fundador de
la ciudad.
En realidad, parece que los orígenes
de Sevilla están en un antiguo poblado
tarteso, Ispal, que data del siglo
VIII a.C., lugar sobre el que más
tarde los romanos fundaron la ciudad
a la que llamaron Lulia Rómula Híspalis.
En el año 206 a.C. Escipión el Africano
estableció una colonia en Itálica,
a escasos kilómetros de Sevilla, ciudad
que viviría momentos de esplendor
y que sería la cuna de los emperadores
Trajano y Adriano.
La dominación musulmana, a partir
del año 712 d.C., marcó una etapa
decisiva en la historia de la ciudad,
que pasaría a denominarse Isbiliya.
Los musulmanes dejaron una profunda
impronta y fueron los constructores
de algunos de los más representativos
monumentos de Sevilla, como la Giralda
o la Torre del Oro.
El poder musulmán se extendió hasta
1248, año en el que Fernando III,
rey de Castilla, conquistó la ciudad,
convirtiéndola en la capital de un
extenso reino que ocupaba la mayor
parte de la Baja Andalucía.
Durante los últimos siglos medievales,
Sevilla alcanzó un gran desarrollo
como puerto fuertemente vinculado
a las rutas del comercio atlántico.
Pero es a partir del Descubrimiento
de América cuando la ciudad alcanzaría
su etapa de mayor esplendor. La monarquía
castellana eligió a Sevilla como sede
de la Casa de la Contratación, organismo
rector del comercio colonial americano,
convirtiéndola así en capital de la
Carrera de Indias.
Sevilla creció durante el siglo
XVI, hasta convertirse en una de las
principales ciudades de Europa. El
siglo XVII, sin embargo, marcó la
decadencia de la ciudad, que cedió
a Cádiz el protagonismo mercantil
que hasta entonces había disfrutado.
Habrá que esperar hasta la segunda
mitad del siglo XIX para que Sevilla
inicie un nuevo período de expansión,
apoyada en la puesta en marcha del
ferrocarril y en la expansión urbana
hacia el este y el sur.
El siglo XX fue testigo de dos grandes
exposiciones que contribuyeron a transformar
profundamente el aspecto de la ciudad.
La Exposición Iberoamericana de 1929
trajo consigo la construcción de la
Plaza de España y de los Jardines
de María Luisa. La Exposición Universal
de 1992 incorporó a la ciudad la Isla
de la Cartuja y marcó un importante
hito en la historia reciente de Sevilla.
Hoy Sevilla es una ciudad con 700.000
habitantes, capital de la Comunidad
Autónoma de Andalucía, que con el
patrimonio de una larga historia mira
con ilusión al futuro.
Más información: www.us.es/relint/sevillahist.htm
|